Ando por las húmedas calles de Almería, llueve y no llevo
paraguas; me mojo, me mojo mucho, me caen gotas de la cabeza como si
acabara de salir de la ducha pero me da igual. Quizás diría que me gusta
y todo. Me gusta sentirme acompañada por la lluvia que se me coge a la
piel, me resbala por la cara y lleva su trayecto hasta caer al suelo. No
hay casi nadie por la calle, es tarde. Y os preguntaréis que hago a
estas horas por la calle y la verdad esque no estoy segura de esto,
supongo que he venido a buscarte, a la busca de alguien especial que le
guste empaparse de agua como a mi, o alguien con un paraguas que
sustituya la lluvia y me abraze con sus cálidos brazos, también puede
que haya salido para aclarar mis pensamientos ya que estoy confusa,
mucho, muchísimo. Y puede que solo me guste la lluvia, que me guste
mojarme y acabar resfriada; pero entonces veo una silueta que viene
corriendo y estoy segura que ya se lo que quería, aunque solo sea una
silueta mal difuminada, solo he salido para aumentar un grado a mi
locura y poder verte. Y solo porqué? Porque te quiero.