Me
puedo evadir, sí, y divertirme hasta altas horas de la madrugada, tontear y que
nada me importe, ponerme los tacones más altos y la falta más corta, pintarme los labios rojos y ponerme mis pendientes más bonitos, hacer como que no me importas y hacerte enfadar, sentirme
libre y con ello a gusto, pero eso... eso es secundario para mí. Porque nada se
compara a lo que siento cuando estoy entre tus brazos. Porque tú, tú.... me hacías feliz.